Aunque suele pasar desapercibida, la gingivitis es una de las enfermedades bucales más extendidas en el mundo. Se trata de una inflamación de las encías causada por la acumulación de bacterias en los dientes y, aunque en sus primeras etapas no provoca dolor, puede convertirse en un problema serio si no se trata a tiempo.
El sangrado al cepillarse, la inflamación de las encías y el mal aliento persistente son algunas de las señales más frecuentes. Sin embargo, muchas personas las normalizan y no acuden al odontólogo hasta que la situación se ha complicado.
Una afección silenciosa y progresiva
La gingivitis aparece cuando la placa bacteriana se acumula en la línea de las encías. Si no se elimina correctamente, se convierte en sarro y genera una reacción inflamatoria. En esta fase, la enfermedad es totalmente reversible, pero cuando se ignora puede evolucionar hacia una periodontitis, una infección más profunda que daña el hueso que sostiene los dientes.
Según especialistas en salud oral, más del 70 % de los adultos presenta algún grado de inflamación gingival, lo que convierte esta condición en un problema de salud pública y no solo en una cuestión estética.
Hábitos cotidianos que marcan la diferencia
Una higiene bucal deficiente es la principal causa, pero no la única. Factores como el tabaquismo, el estrés, la mala alimentación, los cambios hormonales y enfermedades como la diabetes aumentan el riesgo de desarrollar gingivitis.
A pesar de su alta prevalencia, la prevención sigue siendo sencilla: cepillado correcto, uso diario de hilo dental y visitas regulares al odontólogo para limpieza profesional.
Más que un problema de encías
La odontología moderna ha demostrado que la gingivitis no solo afecta la boca. Las bacterias responsables pueden ingresar al torrente sanguíneo y relacionarse con enfermedades cardiovasculares, respiratorias y metabólicas.
Por eso, hoy los especialistas insisten en que la salud bucal es parte integral de la salud general.
Una advertencia que no debe ignorarse
La gingivitis es una señal temprana de que algo no está bien. Ignorarla es permitir que una afección fácil de tratar se convierta en un problema complejo.
Cuidar las encías no es solo una cuestión de estética: es una inversión en bienestar, salud y calidad de vida.
