La Habana.- Cuba tendrá prolongados cortes eléctricos en todo el territorio este miércoles, apagones que desconectarán a la vez hasta un 60 % de la isla en el momento de mayor demanda energética, según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE) elaborados por EFE.
Cuba atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024, pero el asedio petrolero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos desde enero ha llevado a máximos los apagones, paralizando por completo la economía y disparando el malestar social.
El 31 de enero se registró el máximo histórico desde que Cuba empezó en 2022 a difundir regularmente estadísticas energéticas, con un apagón que dejó sin corriente a la vez a un 63 % del país. Los cortes de 20 horas diarias se han generalizado en amplias zonas del país.
El Gobierno cubano ha puesto en marcha un duro paquete de medidas de emergencia para tratar de subsistir sin petróleo del exterior, cuando la isla apenas produce un tercio de sus necesidades energéticas.
La UNE, adscrita al Ministerio cubano de Energía y Minas, prevé para el horario de mayor demanda de esta jornada, en la tarde-noche, una capacidad de generación de 1.240 megavatios (MW) y una demanda máxima de 3.000 MW.
El déficit -la diferencia entre oferta y demanda- será de 1.760 MW y la afectación estimada -lo que se desconectará realmente para evitar apagones desordenados- alcanzará los 1.790 MW.
Actualmente, ocho de las 16 unidades de producción termoeléctrica operativas están fuera de servicio por averías o mantenimientos. Esta fuente de energía supone de media en torno al 40 % del mix energético en Cuba.
Esto no está ligado al bloqueo petrolero de EE.UU. (porque emplean mayoritariamente petróleo nacional), sino a las condiciones en que operan las obsoletas termoeléctricas, con décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones.
De otro 40 % del mix era responsable la llamada generación distribuida (motores de diésel y fueloil), que el Gobierno cubano ha indicado que lleva desde enero completamente parada por la presión estadounidense.
Expertos independientes indican que la crisis energética en Cuba responde a una infrafinanciación crónica de este sector, completamente en manos del Estado desde el triunfo de la revolución en 1959. Por su parte, el Gobierno cubano señala al impacto de las sanciones estadounidenses a esta industria y acusa a Washington de “asfixia energética”.
Varios cálculos independientes estiman que serían precisos entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para sanear el sistema eléctrico.
Los prolongados apagones diarios lastran la economía, que se ha contraído más de un 15 % desde 2020, según cifras oficiales, y han sido el detonante de las principales protestas de los últimos años.
