Tres motines carcelarios se registraron simultáneamente en el país, mientras que ocho agentes de Policía fueron asesinados.
Tras un fin de semana de enorme tensión y violencia, el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, decretó el domingo el estado de sitio en el país.
En los últimos dos días, ocho policías fueron asesinados, mientras han tenido lugar varios motines en diferentes cárceles, en los que se tomaron decenas de rehenes.
El Gobierno ha decretado tres días de luto nacional, mientras que este lunes las clases están suspendidas como medida preventiva.
Motines simultáneos y represalias contra Policías
Miembros del grupo de crimen organizado Barrio 18 protagonizaron el sábado motines simultáneos en tres centros penitenciarios, aunque la violencia no se centró solo en las cárceles, sino que también acabó trasladándose a las calles de la capital, Ciudad de Guatemala.
Las agresiones, dirigidos principalmente contra efectivos de la Policía Nacional Civil (PNC), se saldaron con ocho uniformados muertos y al menos una decena heridos: se produjeron 10 ataques simultáneos a sedes de las fuerzas de seguridad en la capital y alrededores a primera hora de la mañana del domingo.
Los atentados tuvieron lugar tan solo unos minutos después de que la PNC publicara fotografías y un video de la detención del máximo líder de la pandilla Mara Barrio 18, Aldo Duppie Ochoa, alias ‘El Lobo’.
La ofensiva ha generado una ola de miedo en la población, así como una crisis de seguridad para el Gobierno progresista de Arévalo, que ocupa el cargo desde enero de 2024.
En busca de privilegios penitenciarios
El objetivo del amotinamiento era presionar a las autoridades para conseguir que Ochoa fuera trasladado a otra prisión, en la que gozara de mayores comodidades, así como otros privilegios penitenciarios para miembros de la banda criminal.
Ochoa está cumpliendo una condena de alrededor de 2.000 años de prisión por los delitos de asesinato, robo, asociaciones ilícitas, robo agravado y asesinato en grado de tentativa. Está casado con una sobrina de la ex primera dama y excandidata presidencial, Sandra Torres.
En una alocución pública, Arévalo dijo que «los criminales están de rodillas ante un Estado fuerte que cumple y hace cumplir la ley», durante el discurso en el que anunció el establecimiento del estado de sitio, y avisó de que las «estructuras político-criminales» que están detrás de ellos también caerán.
Según el mandatario, lo sucedido durante los últimos días fue una respuesta a las acciones emprendidas por el Gobierno para desarticular las pandillas criminales: primero amotinándose en tres cárceles y tomando rehenes, y tras su fracaso y la recuperación de las instalaciones y los rehenes por parte de las autoridades, atacando «cobardemente a la Policía Nacional en distintos lugares del país».
