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Las Terrenas Dividida
“Divide y conquista” (Julio César)

Por el Dr. José R. Bourget Tactuk

Ha llegado el momento de dividir a Las Terrenas. Me refiero a su territorio, a su potencial de crecimiento y de desarrollo y a su organización política.

A grandes rasgos, creo que las zonas de Playa Bonita, La Noria y Cosón debe ser convertidas en un distrito municipal. Igualmente las zonas Abra Grande, El Portillo y Barbacoa deben ser otro distrito municipal. Y, finalmente, “la loma”, comenzando con El Jamito e incluyendo a Los Puentes, Laguna Grande, Los Naranjitos y Las Guázaras, debe ser otro distrito municipal.

En cada una de esas zonas las infraestructuras y servicios básicos deben ser separados. Por ejemplo, plantas de tratamiento, acueductos, tránsito terrestre, seguridad ciudadana y todo lo que tenga que ver con desarrollo económico. Eso implicaría grandes inversiones del gobierno central en dos áreas principales en las que falló enormemente: agua potable y planta de tratamiento. No hay forma de aceptar que el acueducto actual y que la mal construida y diseñada planta de tratamiento responderán a las necesidades municipales actuales y mucho menos a las futuras. Cada una de las zonas descritas necesitan su propio acueducto y su propia planta de tratamiento. Además, esto podría resultar en la creación de una red de carreteras y calles para una zona cuyo límite vehicular fue alcanzado hace mucho.

Las razones más elementales son: 1) la complejidad en Las Terrenas ha crecido por encima de la capacidad de un solo alcalde y de un solo concejo municipal para manejarlo; 2) la deficiencia en los servicios básicos, principalmente el desague sanitario y el acueducto señalan a la necesidad de una multiplicidad de sistemas; 3) como vivimos en un desastre territorial por la ausencia de un planeamiento y un ordenamiento municipal, sería más eficiente y más efectivo separar esas áreas porque cada una es distinta y ameritan respuestas diferentes.

La razón más estratégica es que el casco urbano está convertido en un verdadero desastre en todos los aspectos en que se pueda analizar: arrabalización, tránsito terrestre, medio ambiente, higiene y limpieza, espacios públicos, servicios básicos, seguridad y hasta el turismo, por mencionar algunos. El casco urbano necesita de toda la atención, mitigación, solución y decisión que un alcalde y un concejo municipal le puedan prestar.

La segunda razón estratégica es que al tomar decisiones de construcciones, uso de suelo, aprobación de proyectos y cartas de no objeción, las alcaldías recientes y sus concejos municipales (incluyendo el actual) han demostrado una total ineptitud para afrontar el acelerado crecimiento de una manera organizada, controlada y sostenible. Es posible que quitándole la toma de decisiones sobre esas zonas al actual alcalde y concejo municipal podría resultar en una mejor organización, planeamiento y administración del bien público en todo el territorio.
Y, en tercer lugar, la reorganización territorial forzaría al gobierno central a formular nuevos esquemas de población de tal manera que las asignaciones presupuestarias de ley podrían duplicarse y hasta triplicarse. Contribuciones más altas para territorios más pequeños resultaría en una significativa mejora presupuestaria ya que la atención a esas zonas periféricas no dependería del sentir medalaganario de un alcalde ni de un presupuesto participativo extremadamente limitado. Siempre y cuando la burocracia en cada territorio se mantenga a un nivel razonable, la mayoría de esos fondos deberán ser dedicados a mejores programas y servicios. Además, cada una de las nuevas zonas recibirían nuevos fondos de los proyectos en desarrollo en sus territorios.

Finalmente, creo que la separación territorial antes descrita produciría, o debería producir, una mejor y mayor atención al principal desastre en el municipio, las devastaciones y depredaciones de los recursos naturales en todos los sentidos. La reorganización territorial podría traer en consecuencia un mejor enfoque hacia la protección medioambiental y una mitigación y corrección a los daños ya causados, algunos de los cuales son, lamentablemente, irreversibles.

Creo que esa reorganización territorial sería la respuesta más pro-activa, constructiva y beneficiosa a largo plazo para el bien común. Aunque no hay garantía de mejoras si no hay gestión efectiva, es de esperarse que menos es más, por lo que territorios más pequeños y manejables producirían mejores resultados que los que se ven actualmente.

Aunque la frase de Julio César tuvo la intención de expresar cómo vencer a un enemigo, creo que en nuestro caso es indicativa de como vencer al pantano que nos atrapa.

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